Diversidades sexuales

V Jornadas de Cine Boliviano. Espectros del Futuro: Cines, Imágenes y Bicentenario

Jornadas de cine

7 de septiembre de 2025

Imágenes archivadas, apropiadas y resignificadas

por Andrés Laguna Tapia

 

Las V Jornadas de Cine Boliviano, tituladas "Espectros del Futuro: Cines, Imágenes y Bicentenario", se llevaron a cabo del 7 al 11 de abril de 2025, organizadas por Imagen Docs y el Centro Cultural de España en La Paz. Estas instituciones crearon las Jornadas para que sean un espacio privilegiado para la reflexión profunda y provocadora, sobre el cine y, en general, sobre el audiovisual boliviano. En esta versión, se llamó a concentrar las reflexiones en la compleja relación entre el tiempo y la historia, con un título más que provocador, se convocó a repensar a la condición cinematográfica por excelencia: el hacer presente, a través de la luz, a lo que no está presente, el posibilitar la visión y la experimentación de lo fantasmagórico.

 

Las actividades de las Jornadas buscaron, desde distintas perspectivas, desde la heterogeneidad, pensar en cómo el cine y las imágenes archivadas actúan como un tejido de narrativas, de memorias, de restos y de derivaciones productivas, todas ellas en constante diálogo y, a menudo, en disputa. En un contexto global, del que evidentemente hace parte Bolivia, la producción y circulación de imágenes se ha multiplicado exponencial e incontrolablemente. Estamos inundados por un flujo constante de información visual a la que le damos un significado frecuentemente efímero, banal y/o sensacionalista. La superabundancia hace que una foto o una filmación hayan perdido valor y vivacidad, todo es borroso y se está acumulado en la memoria de dispositivos electrónicos o la nube, rara vez lo revisitamos. El registro se ha convertido en una rara forma de olvido. En ese contexto, la labor de las Jornadas es crítica, pues es imperativo repensar nuestra memoria visual, tanto la reciente, como la remota, para resignificarla, para cuidarla, pues ella está compuesta de fragmentos esenciales de nuestra identidad cultural, pues esta también está en disputa. Las Jornadas hacen un llamado a construir una memoria visual colectiva más rica, compleja e inclusiva.  Es un gesto de resistencia contra la fugacidad y la superficialidad, promoviendo un análisis profundo del impacto de las imágenes en la construcción de la memoria nacional.  En este sentido, cabe destacar la labor incansable de Mary Carmen Molina, miembro esencial de Imagen Docs, junto a Sergio Zapata, cuya visión y dedicación han sido fundamentales para la concepción y consolidación de las Jornadas como un referente imprescindible en el panorama audiovisual boliviano. Su compromiso con la investigación y la reflexión crítica ha impulsado el crecimiento y la profundización de este espacio a lo largo de los años.

 

El programa de las Jornadas se estructuró en torno a diversas actividades que incluyeron las sesiones académicas, encuentros, clases magistrales y un laboratorio de investigación en cine y audiovisual.  Esta variedad de formatos respondió a la necesidad de abordar el cine desde múltiples perspectivas, fomentando no solo el análisis teórico sino también el intercambio práctico y contribuir a la formación de quienes estén interesados en el audiosual en Bolivia.  El laboratorio de investigación, en particular, coordinado por Mary Carmen Molina, fue un detonador de ideas y propuso renovar la discusión sobre metodologías y conceptos teóricos relevantes para el estudio del cine boliviano, subrayando la importancia de la investigación como herramienta para la preservación y el enriquecimiento de nuestra memoria visual.  La dedicación de Mary Carmen a este espacio ha contribuido significativamente a elevar el nivel del discurso académico sobre el cine en Bolivia.

 

Las sesiones académicas fueron uno de los componentes centrales de las Jornadas, están estuvieron dedicadas a la socialización de investigaciones, tanto finalizadas como en curso, relacionadas con las temáticas del evento. Investigadores seleccionados a través de una convocatoria pública, junto con especialistas invitados, participaron tanto de manera presencial como virtual, a lo largo de los cinco días.

 

La primera sesión académica, titulada “Espectros y archivos”, se llevó a cabo el lunes 7 de abril y estuvo moderada por Cristina Machicado Murillo. La primera sesión académica del evento se centró en el trabajo de Daniela Anze Zuazo, editora y experta en archivos fílmicos, quien ralizó una presentación titulada “La historia materializada: Bitácora de trabajo con el archivo del ICB”. En su exposición, Daniela describió la labor que llevó a cabo en el archivo de la Cinemateca Boliviana junto a Ricardo Dávalos, enfrentando diversas dificultades materiales e institucionales para la recuperación del material fílmico del Instituto Cinematográfico Boliviano (ICB), que incluye la producción de 136 noticieros, entre las piezas recuperadas destacó Bolivia se libera, Amanecer indio, La leyenda de la Kantuta, Pequeños grandes volantes, La montaña de plata, Sucre, la ciudad blanca. Este trabajo subraya la importancia de la recuperación de archivos, especialmente en un contexto como el boliviano, donde la cultura de la conservación aún se encuentra en una etapa muy precaria.

 

En la exposición "Del hogar al archivo", a cargo de Natalia Fajardo Weise compartió su experiencia en la preservación del legado y, en específico, del archivo personal de Julia Vargas, su abuela, una fotógrafa y directora de cine muy activa a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Natalia, música de formación, confesó la dificultad que implicó gestionar ese enorme conjunto de conocimientos, formándose en el camino para realizar la tarea. Mencionó también la importancia que tuvo el trabajo investigación Cine/Mujeres: Bolivia 1960-2020, una iniciativa gestionada y producida por el CCE, Imagen Docs, para contribuir a la revalorización del trabajo de Julia Vargas.

 

Por su lado, la ponencia Miguel Hilari, documentalista boliviano alemán y docente de la UMSA, y Miguel Errazu, Doctor en Comunicación Audiovisual e investigador de la Universidad de Goldsmiths, se centró en el trabajo de recuperación de los "Materiales del Taller de Cine Minero". Este taller, llevado a cabo en 1983, surgió de una iniciativa conjunta entre la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia y la asociación Varan de Francia, buscando desarrollar un proyecto cinematográfico que diera voz a los sindicatos. La charla tuvo como objetivo rememorar la época dorada de la minería en los años 80 en Bolivia, marcada por una crisis, y cómo el Taller de Cine Minero capturó las vivencias de los trabajadores mineros de Telamayu, Atocha y Potosí a través de cortometrajes, además de cómo un formato como el super 8 permitió hacer cine fuera de los circuitos tradicionales y comerciales. Durante el conversatorio, se destacó que los 14 cortometrajes realizados por 16 jóvenes trabajadores mineros retrataron la difícil situación obrera de aquel entonces, convirtiéndose en una forma de expresión y protesta en un periodo de crisis minera. A pesar de haber circulado en su momento, estas películas se consideraron perdidas durante décadas. Sin embargo, gracias al trabajo de conservación de los Ateliers Varan y al Instituto Nacional del Audiovisual (INA) en París, los materiales originales ahora se presentan para compartirlos con el público.

 

Finalmente, la ponencia de Jaime Omar Salinas Zabalaga, docente de la Universidad de North Georgia, se distinguió por su riguroso enfoque académico al explorar el cine documental boliviano y sus “Nuevos pactos con el pasado”. Con una sólida base teórica, Salinas reflexionó sobre la obra de autores clásicos del documental boliviano, como Jorge Ruiz, cuyo legado sentó precedentes fundamentales en la cinematografía del país. Este análisis del cine fundacional sirvió como punto de partida para comprender las tendencias contemporáneas, permitiendo una lectura informada de realizadores actuales. En este contexto, Salinas examinó el trabajo de Mauricio Ovando, específicamente su filme Algo quema, una obra que problematiza la figura del General Alfredo Ovando Candia, abuelo del director, desde una perspectiva personal e histórica, evidenciando así las nuevas formas con las que el documental boliviano dialoga con su propia historia y memoria.

 

La segunda sesión académica, "Historia(s) en la pantalla", tuvo lugar el martes 8 de abril, estuvo moderada por quien escribe este texto, Andrés Laguna Tapia. Anneli Aliaga, docente de cine británica boliviana y doctoranda por la Universidad de Oxford, presentó un análisis sobre las “Construcciones visuales de las palliris y otras mujeres mineras de Potosí y Oruro en el cine boliviano”. Su trabajo se centró en repensar la representación de la mujer en la tradición fílmica boliviana que históricamente privilegió a las figuras masculinas, concretamente en lo que se puede denominar como cine minero. A través del análisis de películas como Aysa, El coraje del pueblo y Elena Palliri, Anneli exploró el rol de las mujeres mineras en el registro audiovisual, las formas en las que se visibiliza su importancia en el espacio político y socioeconómico y cómo el cine plasmó sus experiencias, incluyendo aspectos tan bellos como el canto de las mujeres como une herramienta emancipatoria. Su investigación realza las luchas de las mujeres en el ámbito minero, ofreciendo una perspectiva que enriquece la narrativa cinematográfica boliviana tradicionalmente centrada en los hombres.

 

Por otro lado, Antony Fabricio Lobatón Delgadillo, comunicador y periodista cultural, examinó las “Identidades Urbanas, Memoria y Continuidad Histórica en el Cine de Martín Boulocq”, centrándose en tres de sus películas: Lo más bonito y mis mejores años, Los viejos y El visitante. Su lectura giró en torno a cómo estas narrativas íntimas interrogan las continuidades históricas nacionales. Se destaca el desplazamiento de la mirada estética hacia experiencias urbanas personales y mestizo-urbanas, en contraposición a la tradicional representación de lo indígena y rural que caracteriza a buena parte del cine nacional. Fabricio ensayó un análisis ontológico de la puesta en escena, examinando secuencias, silencios y espacios buscando develar la articulación de una micropolítica del recuerdo que altera las narrativas hegemónicas sobre la identidad boliviana. A partir de esta lectura, se propuso a los espacios urbanos como archivos alternativos de memoria, donde lo personal adquiere una significación política.

 

Finalizando la segunda sesión, la comunicadora y socióloga Daniela Alejandra Lavadenz presentó un análisis de la representación de la mujer boliviana, de la experiencia vital femenina, en la película Eugenia de Martín Boulocq, bajo el título “200 años de patria, 200 años de patriarcado”. Examinando secuencias en las que se evidencian micromachismos, la violencia física, la criminalización del aborto y la representación de la mujer bajo la heteronormatividad, propuso a Eugenia como un dispositivo que llama a la descolonización y a la despatriarcalización. Desde una perspectiva ginocrítica, planteó interrogantes sobre las formas contemporáneas en que el patriarcado sigue oprimiendo a las mujeres y cómo el cine boliviano, específicamente Eugenia de Martín Boulocq, aborda esta problemática.

 

El miércoles 9 de abril se desarrolló la tercera sesión académica, "Ensoñación, alucinación y otras derivas" y estuvo moderada por Mary Carmen Molina Ergueta. El historiador del arte Reynaldo Javier Gonzales Orosco presentó una ponencia titulada "Notas para la historia del audiovisual en Bolivia: Sobre los primeros cortometrajes de animación realizados por un artista boliviano (La producción de Renán Rubinic de Vela en París en la década de 1940)". En esta investigación, Gonzales Orosco se enfocó en la figura de Renán Rubinic de Vela, un caricaturista y pintor boliviano que publicó su obra en los diarios parisinos Le Matin y Le Petit Parisien. De manera significativa, su indagación permitió el descubrimiento de tres cortometrajes de animación realizados por Rubinic de Vela, entre ellos una obra muy provocadora, el cortometraje Carbur et Clic clac" (1946). Estos hallazgos representan una valiosa contribución que escribe una página nueva e importante no solo para la historia de la animación en Bolivia, sino también para la comprensión más amplia del desarrollo del cine boliviano en sus etapas iniciales.

 

Judith Thenier Oyola presentó una exploración sobre "La animación boliviana como espacio de resistencia: Técnicas y narrativas alternativas", abordando la tensión entre los conflictos campo-ciudad que se reflejan en este medio. Su análisis abarcó un recorrido histórico que incluyó menciones a la primera animación boliviana conocida como Emeterio, cuya realización se sitúa en la década de 1960, hasta la producción de diversos autores como Jesús Pérez, Marisol Barragán y Alfredo Ovando, así como la labor de la productora Nicobis. En este contexto evolutivo, Thenier Oyola dedicó una atención particular a un hito significativo de la animación en Bolivia: La abuela grillo (2009) de Denis Chapon, entre otras obras relevantes. De esta manera, su presentación ofreció una perspectiva detallada sobre cómo la animación en Bolivia ha servido no solo como una forma de expresión artística, sino también como un vehículo para explorar y resistir dinámicas sociales y culturales complejas.

 

La cineasta y artista visual Viviana Mamani Cori presentó una extraordinaria ponencia titulada "¿Cristóbal Condori?: ¿Cómo descolonizamos nuestra mirada?", en la que compartió el proceso creativo detrás de su obra. La génesis de esta pieza artística se encuentra en la experiencia cotidiana de Viviana en la ciudad de El Alto, la urbe aymara configurada por la migración del campo a la ciudad y caracterizada por tener una identidad cultural dinámica y en constante evolución. Un aspecto llamativo de El Alto, incluso en los alrededores de la Universidad Pública de El Alto (UPEA), era la proliferación de anuncios de rinoplastia y ofertas de cirugías plásticas destinadas a occidentalizar los rasgos de los alteños. Por otro lado, otro detonante significativo para la creación de su obra fue el atentado que sufrió hace algunos años la estatua de Cristóbal Colón, en el que su nariz fue destrozada. En respuesta a estas observaciones, Viviana Mamani compuso una obra provocadora e interpelante, imbuida de sentido del humor, en la que la nariz de Colón es simbólicamente reemplazada por narices no intervenidas de alteños y aymaras. A través de esta intervención artística, Mamani Cori realiza un llamado a apropiarse y resignificar las imágenes hegemónicas, explorando conceptos como el privilegio de la cámara, la memoria y la no materialidad, en contraste con la omnipresencia de la cirugía estética, la rinoplastia y las representaciones visuales dominantes.

 

Beatriz Jurado presentó una ponencia titulado "La Q'otamama en el paisaje cinematográfico", exponiendo los resultados de su trabajo de fin de grado en Cine, realizado en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), que se tradujo en un cortometraje. Su investigación se centra en la representación fílmica del lago Titicaca, explorando cómo la geografía se manifiesta y resuena afectivamente a través del agua, el lago y el paisaje. Beatriz propone un acercamiento ontológico al significado del Titicaca en el cine, destacando su relevancia cultural y simbólica. En su análisis hizo especial énfasis en las películas Ajayu (1996) de Francisco Ormachea y Sirena de Carlos Piñeiro, subrayando la representación de la ritualidad asociada con el lago en estas obras. Además, mencionó una secuencia significativa de la película "Wara Wara" de José María Velasco Maidana, en la que se observa la inmersión de los tesoros incas en las aguas del lago, custodiados por La Q'otamama. Esta secuencia, constituye una búsqueda del significado profundo que el Titicaca posee tanto para los bolivianos como para los andinos en general, evidenciando su importancia como un espacio de memoria y resistencia cultural.

 

Por un desafortunado paro del transporte paceño, lamentablemente, las dos últimas jornadas no pudieron continuar con la dinámica mixta, con algunas ponencias presenciales y otras virtual, todas se tuvieron que hacer en línea. La cuarta sesión académica, "El futuro que fue", se llevó a cabo el jueves 10 de abril y el moderador fue Alexandro Fernández. Iván Gutiérrez Moscoso y Sergio León Lozano presentaron la ponencia titulada "Habitantes de la ausencia, vociferio de una ciudad cemental-izada", en la que analizaron las representaciones urbanas en las películas Lo más bonito y mis mejores años y El visitante de Martín Boulocq, así como en El olor de tu ausencia de Eddy Vásquez. El ensayo de Gutiérrez Moscoso y León Lozano se centró particularmente en la condición urbana que estas películas retratan y en la representación específica de la ciudad de Cochabamba. A través de su análisis, exploraron la transformación de Cochabamba, una ciudad que era conocida como una "ciudad jardín" y que su presente está marcado por la expansión del asfalto y la deforestación. De esta manera, la ponencia buscó dilucidar cómo el cine captura y comunica las experiencias de los "habitantes de la ausencia" en un espacio urbano en constante cambio, donde la memoria del pasado se confronta con la realidad de una ciudad en proceso de "cementalización".

Diego Loayza presentó una ponencia que abordó "La crisis del imaginario heroico en el cine del siglo XXI: repercusiones sociológicas". No se centró específicamente en el cine boliviano, sino que adoptó una perspectiva global para analizar la representación de la heroicidad en la cinematografía contemporánea. En su exposición, Loayza recurrió a elementos de la poética aristotélica como marco teórico para ensayar una crítica moral a producciones de gran impacto cultural, tales como la serie "Game of Thrones" y la reciente trilogía de "Star Wars". Argumentó haber encontrado en estas obras un uso problemático o deficiente de la épica, sugiriendo implicaciones significativas en la construcción de imaginarios colectivos y sus consiguientes repercusiones sociológicas en el siglo XXI.

 

El académico colombiano Sandro Alberto Díaz Boada presentó un análisis de la película "Utama / Nuestro hogar" (2022), proponiéndola como un dispositivo cinematográfico para denunciar el cambio climático y la crisis del agua. En su intervención, Díaz Boada argumentó que la obra de Alejandro Loayza Grisi trasciende la mera representación narrativa, utilizando su emotividad intrínseca y un trabajo estético particularmente cuidado para articular una crítica poderosa y conmovedora sobre las problemáticas ambientales contemporáneas. De esta manera, el análisis se centró en cómo los elementos formales y la carga emocional de la película se conjugan para sensibilizar al espectador y generar una conciencia más profunda sobre la urgencia de abordar el cambio climático y la creciente escasez de recursos hídricos.

 

José Alejandro Aguilar Maldonado presentó un o análisis titulado "Imagen y personaje en el cine de Jorge Sanjinés: Memoria, comunidad y futuro". En su ponencia, centró su reflexión en la obra de Jorge Sanjinés, reconocido como el realizador más influyente del cine boliviano y una figura fundamental del cine indigenista a nivel latinoamericano. Exploró la intrincada relación entre la construcción de la imagen cinematográfica y la representación de los personajes en la filmografía de Sanjinés, prestando especial atención a cómo estos elementos se articulan para abordar temas fundamentales como la memoria histórica, la identidad comunitaria y las perspectivas de futuro de los pueblos originarios. Su análisis profundizó en las estrategias narrativas y visuales empleadas por Sanjinés para dar voz y visibilidad a las experiencias y luchas de las comunidades indígenas en Bolivia.

 

La última sesión académica, “Yo y los otros”, se realizó el viernes 11 de abril y Mary Carmen Molina Ergueta fue la moderadora de esta sesión. El crítico Sergio Zapata presentó una ponencia de gran relevancia titulada "Sujetxs de lo real" o "La escenificación del poder: el cine de Revolución, mineros y campesinos". En su intervención, Zapata realizó una exhaustiva revisión de materiales audiovisuales producidos por el Departamento de Cine, entidad que posteriormente se transformaría en el Instituto Cinematográfico Boliviano. El foco de su análisis se centró en la representación de los hechos trascendentales de la revolución nacional de 1952, examinando específicamente Bolivia se libera (1952), Estaño, tragedia y gloria (1952), Amanecer indio (1953), El surco propio (1953) y Noticiero 32 (1953). La ponencia de Zapata destacó cómo la representación estética de estas piezas cinematográficas fundacionales y la idealización del minero y del campesino, fueron fundamentales en la construcción del imaginario nacional boliviano, a partir del proyecto político y social de la revolución nacional.

 

Santiago Espinoza presentó una reflexión sobre "Las formas de la memoria: los rastros de las dictaduras en el cine reciente boliviano y latinoamericano". Su investigación se centró en cómo el cine contemporáneo aborda y representa el legado de los regímenes dictatoriales en la región. Para ilustrar su argumento, Espinoza examinó específicamente las películas La casa del sur de Carina Oroza y Ramiro Fierre, Argentina 1985 de Santiago Mitre, y Aún estoy aquí de Walter Salles. A través de estas obras, que son ficciones basadas en hechos reales, Santiago analizó cómo sus personajes se enfrentan a gobiernos autoritarios, evidenciando la confrontación entre dos "historias oficiales" antagónicas y la coexistencia de memorias históricas divergentes. En este contexto, su análisis distinguió entre aquellas producciones cinematográficas que ejercen una crítica explícita a los gobiernos militares y aquellas que, por otro lado, buscan reivindicar o resignificar ciertos aspectos de dichos periodos históricos, pero lo más relevante es que propuso al cine, a las películas históricas como una forma de hacer historia.

 

Una de las ponencias provocadora fue la presentada por los académicos venezolanos Claritza Peña y José Peña, titulada "Cholas trans y transformistas: corporalidades andinas en los audiovisuales del canal YouTube 'Movimiento Maricas Bolivia'". Su análisis se centró en la producción audiovisual del colectivo "Movimiento Maricas Bolivia", activo desde el año 2010. Inicialmente, este colectivo empleó la radio como su principal medio de difusión de ideas; sin embargo, experimentó una evolución natural hacia el desarrollo de contenido para diversas redes sociales. La producción de este colectivo se caracteriza por su postura decolonial y antimachista, generando un espacio de debate en torno a las reflexiones emergentes del colectivo LGBTQ+, con una atención particular a las experiencias y representaciones de las cholas trans en sus materiales audiovisuales. La ponencia de Peña y Peña exploró cómo estas corporalidades andinas trans y transformistas son representadas y significadas dentro del contexto específico de la producción de este influyente colectivo digital boliviano.

 

La académica brasilera Yanet Aguilera Viruez Franklin de Matos presentó la ponencia titulada “El otro y yo”, una exploración dedicada a la obra de Jorge Sanjinés y del emblemático Grupo Ukamau. Su análisis se centró en la especificidad e importancia de este movimiento cinematográfico en el contexto latinoamericano, destacando cómo sus producciones construyen imágenes y narrativas que deliberadamente se contraponen a una arraigada tradición de imágenes coloniales. En su investigación, Aguilera Viruez Franklin de Matos identificó la significativa influencia de la cosmovisión andina y del pensamiento de Gamaliel Churata en la estética y los contenidos del cine de Sanjinés y Ukamau. De esta manera, la ponencia subrayó cómo este cine no solo representa una alternativa visual y narrativa, sino que también se erige como una expresión cultural profundamente enraizada en las cosmovisiones ancestrales andinas, desafiando las representaciones impuestas por la mirada colonial.

Los encuentros fueron otro espacio importante de las Jornadas, dedicados a la conversación y el intercambio de ideas sobre diversos aspectos del cine y las imágenes en movimiento. El primer encuentro, "Fuera de campo: circulación, escritura y educación", se llevó a cabo el lunes 7 de abril. Los participantes, la guionista y académica Verónica Córdova, la editora e investigadora Daniela Anze, cineasta e investigador Luciano Canova y el autor del presente texto, conversaron sobre las prácticas, condiciones y alcances de la exhibición y circulación de películas y otros dispositivos audiovisuales, la escritura crítica o investigativa sobre cine y la educación en/con medios audiovisuales. Quizás el punto gravitante de la conversación estuvo en torno a la imposibilidad de definir al cine contemporáneo de manera monológica.

 

El segundo encuentro, "¿Cómo investigar (con) imágenes en Bolivia? Experiencias y perspectivas", se realizó el miércoles 9 de abril y fue uno de los momentos más extraordinarios de las Jornadas. Animados por Mary Carmen Molina, investigadores, artistas y trabajadores de la cultura de diferentes disciplinas compartieron sus procesos de investigación que involucran la recopilación, el tratamiento y el análisis de imágenes en movimiento o fotográficas. La coreógrafa y bailarina Sharon Mercado habló de su extraordinaria investigación basada en archivos de música y danza de la cultura andina viva, concretamente de la recuperación de registros de los grupos de baile de los noventa que aparecían en programas como Sábados populares. Santusa Marca compartió su experiencia como historiadora especializada en fotografía, así como su amplio conocimiento de los diferentes archivos que existen en nuestro país, su aporte fue fundamental para visibilizar el trabajo de conservación de la imagen. Finalmente, el Archivo Comunitario de El Alto, representado por Fher Masi y Pedro Aliaga Mollinedo, presentaron su trabajo, demostrando que la sociedad civil organizada, que el entusiasmo y la pasión de jóvenes investigadores formados en historia, pueden subsanar la ausencia de un instituciones formales para conservar y resignificar la memoria visual de una ciudad de la importancia de El Alto.

 

Por el paro de transporte mencionado el tercer y último encuentro, "Lo que me pasa con el cine", que debía llevarse a cabo el viernes 11 de abril, en el que debían participar Paolo Agazzi, Camila Molina, Miguel Hilari, Camila Perales Blanco y Pedro Susz, tuvo que suspenderse.

 

Clases magistrales, confesiones de los realizadores

 

Las clases magistrales ofrecieron a los participantes la oportunidad de aprender de especialistas en el campo audiovisual, que compartieron sus procesos creativos y experiencias en la realización. La primera tituló "Narrativa visual: cómo abordar un proyecto cinematográfico" y estuvo a cargo del director de fotografía Pablo Paniagua y se realizó virtualmente el 8 de abril. Paniagua abordó la dirección de fotografía y el rol del fotógrafo en la creación de la narrativa visual, analizando la interpretación de un guion desde una perspectiva estética, la preproducción y la colaboración con los jefes de área, la elección del equipo técnico y el workflow en rodaje. La segunda clase magistral, "Producción de una película experimental desde las entrañas", fue impartida por Luciana Decker el jueves 10 de abril. Decker compartió su proceso creativo durante la producción de su película p u r o a n d a r, desde la investigación previa y la planificación del rodaje hasta la filmación, la grabación de sonido, el montaje, el diseño sonoro y la mezcla.

 

Laboratorio de investigación: herramientas para el análisis audiovisual

 

El Laboratorio de Investigación en Cine y Audiovisual, facilitado por Mary Carmen Molina Ergueta se propuso como un espacio para dialogar acerca de las maneras en las que el cine boliviano se ha estudiado y analizado, compartiendo y discutiendo perspectivas críticas y herramientas metodológicas y teóricas útiles para desarrollar investigaciones sobre cine y audiovisual en Bolivia.

 

Apuntes finales

Las V Jornadas de Cine Boliviano se consolidaron como un espacio fundamental para la reflexión crítica, el debate académico y el intercambio de experiencias en torno al cine y el audiovisual boliviano. La diversidad de actividades y la participación de investigadores, cineastas, artistas, críticos y un público abierto al diálogo, a la conversación, contribuyeron fortalecer la comunidad audiovisual del país. El evento no solo permitió analizar el pasado y el presente del cine boliviano, sino también proyectar miradas hacia futuras investigaciones sobre las imágenes que nos configuran.

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